MI HISTORIA
No quería seguir viviendo en automático.
Matcha-tery nació de una necesidad muy simple: aprender a bajar el ritmo. Antes de crear esta marca, vivía completamente acelerada. Trabajaba en marketing dentro del mundo tecnológico, con jornadas largas, ansiedad constante y la sensación de estar siempre pensando en lo siguiente.
Durante mucho tiempo normalicé esa forma de vivir. Pensaba que estar ocupada era sinónimo de éxito. Que hacer más era siempre mejor. Desde fuera probablemente todo parecía funcionar. Tenía trabajo, proyectos y objetivos. Pero por dentro me sentía cada vez más desconectada de mí misma.
Vivía con la sensación constante de que nunca era suficiente. Siempre había algo más que hacer, algo más que conseguir o algo más que demostrar. Hasta que un día entendí que una vida llena no siempre significa una vida presente. Y ese fue el comienzo de todo.